EL CAOS DE UNA DOBLE VIDA
La tensión de fingir
Como un personaje que lleva la pesada cruz de una doble vida, es sometido a “propósito”
A las filas paramilitares.
Como es bien sabido y recalcado casi a diario aquí y allá, en las noticias, en las gacetas, en revistas el tema de los paramilitares nos tiene asteados, con sus múltiple y corruptos seguidores políticos que se descubrieron y los que faltan por descubrir. Acá será vista ya perspectiva de un actor del grupo armado ilegal, pero no un político, ni un burgués activista, sino de un jornalero y común miembro de esta organización, que encontró en las filas de los Castaño y Carranza (jefes de esta organización) un nuevo y prospero futuro, o al menos uno con más oportunidades del que hasta entonces había encontrado ya que sus sueños no eran lo que debería tener en su humilde profesión, si no que quería desarrollar un proyecto de vida con mas expectativas, ingenuo del karma que es entrar en los “Paras”.
Efraín, nuestro personaje, el protagonista de esta historia, amante del campo, y la ganadería, porque según él “Es donde puede respirar con pura confianza”, jornalero de profesión, un tipo buen mozo, un poco bohemio en su manera de vivir, fiel a las cantinas y las mujeres, pero con gran sentido y conciencia de lo que es la familia, vivía con su mama doña Rosita, la dulce abuela de la cual todos nos dejaríamos consentir. Aunque se graduó como bachiller, no tuvo motivación para estudiar y de igual forma en su situación era algo no imposible, pero si, demasiado complicado, porque de él dependía el sustento de su madre ya que su padre había sido víctima de un trágico accidente en las minas de carbón en Barranca (Guajira), un hombre con principios morales pero atraído fuertemente por la codicia y el poder que le atribuía solamente el ser partícipe de un grupo que atenta contra la paz Colombiana.
Al relatar los primeros hechos que afirmo el protagonista Efraín o el “Mono” como le decían sus compañeros, percibimos como lo reclutan, haciéndole primero un seguimiento y averiguando sobre su proceder y su condición económica; cuenta Efraín que a finales de mayo del 2003, veía que ya en sus visitas a la cantina o al mercado era perseguido sigilosamente por alguno comisionados “paras”, de esto no se dio cuenta inmediatamente, llego a esta conclusión ya después de varios días de repetirse la misma escena.
Un día fue abordado por tres hombres temprano en la mañana, Efraín al reconocer a dos de los sujeto se mostro reacio y tímido ante el inesperado encuentro, ellos al ver su rostro que mostraba temor e indignación, reaccionaron explicándole que simplemente querían dialogar a cerca de una proposición que podría interesarle. Efraín savia un poco de antemano de que se trataba la oferta pues él tenía contactos y era analítico hacia la sociedad o sea que ya había percibido la presencia suya en el pueblo (Barranca) y por supuesto savia de los nexos que tenían con los paramilitares.
Después de haberlo meditado varios días, sin más confidente que su misma conciencia o la Virgen del Carmen del cual es devoto, encontró en esa idea de cambio, la forma para escalar hasta el futuro soñado, producto de la exhortación de los personajes que lo abordaron anteriormente, los cuales por medios persuasivos como adjetivos y promesas, lo incitaron en gran manera a acceder, le decían por ejemplo que su contextura corporal gruesa seria adecuada para la batalla, que tendría un buen puesto, mujeres a su merced por la “mínima cuota” de participar en su causa libertadora.
